Meditar, un estilo de vida pacifista.

¿paciencia o paz y tranquilidad?

 

Seguramente cuando escuchas esta palabra, paciencia, recuerdas decenas de situaciones donde te pidieron paciencia y finalmente las cosas no salieron bien. Por ejemplo, esa vez que hacías fila esperando una respuesta a una solicitud de trabajo y llegó un empleado de la empresa a pedir paciencia por la tardanza y al final te dijeron que regresaras otro día.

La paciencia es una palabra con muy mala prensa y las personas no quieren ser pacientes por que la asocian a la capacidad de soportar un sufrimiento, tolerar injusticias y padecer sin reclamos. Sin embargo, la realidad nos pone a prueba y hay situaciones en donde no podemos hacer más que esperar, hagas lo que hagas: “grites, llores y patalees”, las cosas que quisieras fueran de otra manera por el momento no será posible. En este punto es donde quiero sugerirte cambiar la paciencia por el sosiego, la tranquilidad; estás cualidades no te comprometen a ser pasivo es decir, no vas a padecer de manera resignada una calamidad, un percance, sino que vas a cultivar tranquilidad para generar condiciones de lucidez que te permitan buscar soluciones efectivas y eficaces, respuestas oportunas para resolver una situación adversa.

Pero como es una cualidad, una capacidad; el sosiego, la calma, la tranquilidad no surgen por obra y gracia de un milagro sino más bien, es una habilidad que podemos convertir en un hábito, en un estilo de vida que a mediano plazo te traerá buenos resultados.

¿en qué consiste esta práctica?

Antes de pasar a describir la técnica para cultivar paz, tranquilidad y sosiego, quiero decirte que esta práctica no es un asunto del más allá, un tema metafísico o que esté asociado con poderes de ultratumba, no, es una condición totalmente a nuestro alcance, es una realidad ineludible el hecho de que en muchos momentos tenemos que esperar y que es necesario comenzar a plantearnos la necesidad de cultivar paz mental y emocional, antes que nos veamos ante el especialista en riñones o con el cardiólogo. Todo el estrés que acumules por frustración, enojo y depresión irá irremediablemente a chocar contra tus órganos internos. Por eso es muy importante que te des unos minutos para reflexionar en estos temas y tomes la decisión de hacer algo importante, ahora;  cambia la intranquilidad, la preocupación y la angustia por un estado de calma y serenidad.

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Desde hace más de dos mil quinientos años, los grandiosos portales de sabiduría de la India, China y otras latitudes del mundo mostraron a la humanidad que la vida tiene un ritmo natural, las fenómenos suceden en un momento en que las condiciones están dadas para que así sea, por ejemplo los campesinos: aran la tierra, siembra la semilla y se retiran a sus casas a esperar, bajo la vigilancia observadora de su experiencia las plantaciones dan sus frutos para luego cosecharlos y beneficiarse del trabajo. Pero todo este proceso ha necesitado tiempo, los campesinos tuvieron que esperar un tiempo para ver los resultados. No se ha visto nunca a un campesino mordiéndose las uñas desesperado porque el limonero de limones. Caso contrario es el hombre y la mujer que viven en las ciudades, ahí si, en esos grandes centros comerciales y económicos, en las capitales de la vida moderna se ha perdido la naturalidad porque aprendimos a tener prisa, la urgencia es el tono de la vida moderna. Leía en el currículum de una amiga que decía: “estoy acostumbrada a trabajar con premura y en condiciones de mucha presión”. Claro, cualquier jefe dirá: la necesito, es lo que estoy buscando. Pero no olvidemos que la salud no es algo inquebrantable.

¿En qué consiste la técnica que hará que tu vida cambie radicalmente?

Bueno, básicamente radica en comprometerse a la vigilancia mental. Todos sabemos que la gran fuente de la realidad es la mente, ahí surgen ideas, pensamientos, imágenes, todo; también nuestras emociones, hábitos y costumbres. La mente no está encarnada es decir, no ocupa un lugar específico en nuestro cuerpo aunque popularmente se señale con el dedo índice la cabeza para indicar que ahí habita la mente, pero no, la mente es omnipresente y el cerebro es la plataforma electro química de donde “despegan los pensamientos”, la conciencia no es una cosa, es un proceso y estos procesos mentales tienen que ver con nuestra capacidad de concentrar nuestra energía psíquica, nuestra capacidad de enfocar la mente.

Lo primero que te voy a recomendar es que busques un lugar en tu casa que te ofrezca la seguridad de que no te van a interrumpir o distraer, de ser posible en un horario en donde no haya tanto movimiento en casa, si vives acompañado. Si tienes mascotas no se te olvide llevarlas a un lugar cómodo y seguro (donde tengan agua y comida) para que no te distraigas.

Lo segundo es que busques una postura cómoda. Seguramente has visto a los maestros yoguis de la India sentados en posición de loto, olvídate de esas posturas acrobáticas. Utiliza una silla, siéntate con suavidad, separa la espalda del respaldo y coloca tu columna vertebral bien alineada, coloca los pies paralelos en el suelo y con la punta de los dedos apuntando al frente, separa las piernas observando que estén alineadas con tus hombros y coloca las palmas de las manos sobre tus piernas. El mentón está ligeramente perpendicular al pecho es decir, tu rostro no está hacia el frente sino ligeramente hacia abajo como si estuvieras mirando el piso. No te muevas, relaja tu cuerpo.

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Y el tercer y último paso, cierra suavemente los ojos. Concentra tu atención, enfoca tu atención en tu respiración, observando como entra y como sale el aire de tu cuerpo, como se expande y como se contrae tu abdomen. Es muy importante qué sepas que seguramente en un principio vienen y van pensamientos, imágenes, ideas, pero acepta que esa es la costumbre de tu mente. Si te desconcentras no te preocupes, hazte consciente de tu distracción y regresa a concentrar tu atención en la respiración. Inténtalo, no te pongas metas imposibles, se realista y en un inicio medita durante 15 minutos. Explora, indaga, experimenta a ver qué pasa. Lo que tienes que evitar es la frustración y concluir: meditar no es para mí. Claro que tú puedes llegar a ser un meditador, recuerda el ejemplo de los campesinos, espera, date un tiempo y verás como si puedes meditar. No te olvides que en esta meditación lo principal es parar toda actividad psíquica: pensamientos, ideas, imágenes, todo. En esta meditación no se vale ver cosas hermosas, ángeles, escuchar el sonido místico de campanas, dialogar con familiares vivos y difuntos, etc. no, aquí de lo que se trata es de cultivar el noble silencio mental que no es lo mismo que estar callado. Cuando se logra silenciar la mente surge de inmediato un gozo pleno, esa es la paz, esa es la felicidad.

La meditación que les propongo es conocida como Ānāpānasati, palabra en sánscrito que significa: Ānā: inhalar, pāna: exhalar y sati: atención, es un sistema yóguico con más de 2500 años de exploración y practicada por millones de personas en el mundo que han encontrado en esta técnica una forma efectiva para cultivar paz interior a través de respirar con calma y alejarnos de aquellas opiniones, juicios y deseos que nos provocan malestar y desasosiego. Con esta meditación encontramos un equilibrio entre eso que conocemos como realidad y nosotros.

Te deseo que tengas una meditación con amor y paz.

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